Puede ser difícil de creer, pero en realidad se puede cambiar la fisiología del cerebro de tu perro. Puedes hacerlo más grande y más eficiente simplemente proporcionándole ciertas experiencias. Estas experiencias cerebrales harán que tu perro sea más inteligente y dará a su personalidad un mayor grado de resistencia al estrés.
La investigación que apoya estas afirmaciones sorprendentes comenzó en la década de 1940, cuando el psicólogo canadiense Donald Hebb se llevó a casa un par de ratas de laboratorio y se las dio a sus hijos para tenerlas como mascotas.

Los niños jugaban con estos animales y los dejaban correr y explorar la mayor parte de la casa de Hebb. Es evidente que la vida que estas ratas llevaban ahora y los entornos que estaban recibiendo para explorar eran mucho más complejos y estimulantes que la jaula de laboratorio, la cual tenía tan sólo algunas virutas de madera, para descansar, una botella de agua, y una bandeja de comida. Cuando probaron a las ratas más tarde para ver la capacidad de aprender complejos laberintos, resultó ser mucho más inteligente que sus compañeros de camada que habían estado en jaulas aburridas en las que tenían poco que ver o explorar y donde no hubo problemas o situaciones interesantes que les permitieran ejercer sus mentes.
Poco después de esta primera serie de pruebas con las ratas como mascotas, algunos de los socios de investigación de Hebb repitieron estos experimentos utilizando perros. Los investigadores compararon la capacidad de aprendizaje de los perros criados (que habían recibido toda la estimulación y múltiples experiencias viviendo como un perro típico de familia) con la de perros criados en las perreras habituales de laboratorio. Tal y como era de esperar, basado en el trabajo con ratas, se encontraron con que los perros criados en el entorno doméstico no sólo aprendieron más rápido, parecían ser menos miedosos y considerablemente tenían mucho menos estrés en las pruebas. Con los años, los investigadores han demostrado que estos cambios de comportamiento son el resultado de los cambios reales en la fisiología del cerebro de los animales. Los cerebros de los animales que han vivido en entornos cambiantes y complejos en realidad se hacen más grandes. Nuevas conexiones se desarrollan entre las neuronas existentes en la corteza cerebral como resultado de la experiencia. La evidencia reciente demuestra que incluso es posible hacer crecer nuevas células neuronales en áreas clave del cerebro que están asociadas con el aprendizaje, la memoria y la organización de la conducta.
Los aspectos importantes de la experiencia de los animales que causan estos cambios positivos en sus cerebros implica la exposición a una amplia variedad de emocionantes experiencias, lugares interesantes, y cosas que son nuevas. Lo mejor es que estas nuevas experiencias y situaciones se combinan con frecuentes oportunidades para aprender nuevas cosas, resolver problemas, y para investigar libremente, manipular e interactuar con objetos y características ambientales. Los datos son inequívocos en mostrar que esto lleva a los sujetos que no sólo tienden a ser más curiosos y son más capaces de aprender rápidamente y realizar tareas complejas, sino también que son menos temerosos..
La investigación reciente por el psicólogo Norton W. Milgram y sus colaboradores de la Universidad de Toronto ha demostrado que los beneficios de tales actividades y encuentros no se restringen solamente a los cachorros en crecimiento. Los animales adultos e incluso ancianos no sólo están sujetos a las mismas circunstancias y se benefician de tener ambientes ricos, además las experiencias de resolución de problemas parecen ser útiles para compensar la caída de la eficiencia mental vista en perros de edad avanzada. Para aquellos de nosotros que queremos dar a nuestros perros la ventaja de un cerebro más eficiente, el truco es simplemente mantener la mente del perro activa, exponiéndolo a nuevas experiencias y dándole cosas nuevas que aprender y puzzles para resolver. O también llevar a tu perro a nuevos lugares y en por diferentes rutas durante las caminatas diarias.
Para la mayoría de los perros, el uso de alimentos como recompensa por la solución de los problemas y/o búsqueda de cosas van a mantener su motivación muy alta. Una forma sencilla de hacerlo es conseguir diferentes juguetes para perros que puede ser llenados con croquetas o golosinas, como los Kongs y parecidos. Si estás dispuesto a soportar un poco de destrucción controlada, puedes poner croquetas o golosinas dentro de una caja de cartón, una toalla vieja o un trapo, o arrugar una botella de plástico, esto hará que tu perro rompa los elementos para llegar a la comida de su interior. Los rollos de papel higiénico y rollos de papel de cocina son excelentes para esto. Pon unas pocas salchichas en ellos, arruga los extremos y deja que el cachorro desgarre el “juguete” para llegar a la comida. Muchos juguetes para perros son huecos, como los mencionados Kongs y los huesos de nylon huecos, y estos pueden ser llenados con una galleta para perros, paté, queso o similares. El perro tiene que trabajar para conseguir la comida, ejerciendo así su cerebro. También se puede poner comida y congelarla, al día siguiente tendrá un juguete de comida que el perro va a tener que trabajar durante bastante tiempo antes de llegar a conseguirla.
Otra opción interesante es la de esconder comida por diversos lugares y dejar que el perrete la encuentre.

En realidad, todas las formas de juegos basados en el escondite son buenas. Si tienes a alguien que te ayude, una persona puede ocultar la comida o los premios y la otra a continuación, anima al perro a ir en busca de ellos con un comando como “Busca Asia”.
Recuerda, no sólo estás construyendo tu relación con el perro, además en realidad le estás construyendo un mejor cerebro.
Por cierto, el mismo proceso funciona para las personas. Proporcionarse a uno mismo nuevos problemas por resolver y nuevos entornos de interactuar no sólo mantendrá entretenido nuestro cerebro, si no que ayudará a evitar los efectos del envejecimiento. Los psicólogos a menudo resumen todo esto diciendo de la mente, “usarla o perderla”. Cosas tan simples como crucigramas y sudokus ayudan, al igual que la lectura, el baile, el aprendizaje de idiomas, nuevos juegos de ordenador, la exploración de nuevos entornos con tu perro como compañero. Este último no sólo mejorará su calidad de vida, tye ayudará a ti y a tu mascota a mejorar el cerebro.



