La Pioderma canina, o el impétigo en los cachorros, es una infección bacteriana de la piel relacionada con los perros jóvenes.
Cuando miramos a un cachorro, vemos a unas pequeñas criaturas adorables, con sus colitas en constante movimiento, y con sus pequeños vientres de color rosa. Lo que no podemos ver es que el cuerpo del cachorro está desarrollando en paralelo su propio ecosistema. Fuera del cuerpo y dentro de la microflora de un cachorro, también llamada microbiota, existen una gran cantidad de bacterias, ácaros y otros organismos microscópicos que conviven con el perro en crecimiento. En circunstancias normales, cuando los cachorros maduran, sus sistemas inmunes desarrollan la capacidad de gestionar y limitar estas poblaciones microscópicas.

Si se produce una perturbación entre el sistema inmune de un cachorro y su microflora, estos organismos normalmente inofensivos – uno de los cuales es la bacteria Staphylococcus intermedius – pueden convertirse en unos enemigos oportunistas. Si no se controla, este conjunto de bacterias experimentan una explosión de la población y generan la infección de la piel llamada pioderma en perros, o el impétigo de cachorro.
¿Qué es el impétigo?
La Pioderma canina puede afectar a perros de cualquier raza y de cualquier edad, aunque es más frecuente en los cachorros. Esta es una buena noticia, porque a medida que el sistema inmunológico de un cachorro, continúa desarrollándose, el cuerpo del cachorro – su sistema inmunológico, el pelo del cuerpo, y los aceites naturales de la piel – se ajusta a la presencia de su microflora. Una vez que los cachorros alcanzan la madurez física, la mayoría son capaces de mantener sus poblaciones bacterianas autóctonas controladas.
El “Impétigo de cachorro” está, asociado a una condición bacteriana muy similar de la piel y que se observa comúnmente en los niños pequeños, llamado impétigo, o coloquialmente infantigo, un término que subraya que este problema de salud, afecta en particular a los más jóvenes. Ya sea en seres humanos o en cachorros, el nombre correcto para el problema es Pioderma, lo que significa una irritación de la piel donde el pus está presente.
La Pioderma en cachorros puede tomar variedad de formas. La más básica es el impétigo superficial, donde la irritación de la piel y la infección están en la superficie de la piel. Este problema de salud autolimitante se trata fácilmente y tiende a aparecer sólo durante la etapa de cachorro.
¿Qué causa la Pioderma en perros?
Esta es una pregunta difícil de responder, porque el impétigo de cachorro puede estallar bajo una gran variedad de situaciones. La bacteria Staphylococcus intermedius es el culpable, pero se convierte en un agente infeccioso y causa síntomas asociados con pioderma sólo bajo condiciones específicas. La Pioderma de cachorro afecta generalmente a la superficie del cuerpo de un cachorro, en sitios como el vientre, donde se expone la piel.
Es una infección secundaria, lo que significa que ya se ha producido alguna perturbación. Los escenarios típicos en las que las bacterias pasan de ser inocuas, o que viven en el cuerpo sin causar daños ni beneficio, a ser agentes infecciosos incluyen:
- Abrasiones, heridas y cortes
- El exceso de humedad
- Alergias en la piel, ya sea de las pulgas, los alimentos u otros factores ambientales
- Deficiencias en la hormona tiroidea
- Predisposición genética
El último factor, la genética, es la más predecible, ya que el impétigo de cachorro se ve a menudo en ciertas razas de perros. El impétigo de cachorro tiende a afectar mucho a los cachorros con pliegues de la piel. De no tener esos plieges suficientemente secos después de un baño, de jugar en los charcos o después de mojarse con la lluvia, los perros pueden padecerlo fácilmente gracias al agua atrapada en los plieges de la piel, comúnmente en razas como los Bulldogs , Shar-Peis , mastines, etc... También se ve en cachorros de pastor alemán de pelo corto.

Los síntomas del impétigo en los cachorros
Un cachorro con pioderma empezará a mostrar signos donde hay áreas de la piel expuestas, como el estómago. Los síntomas más notables y evidentes de pioderma canina son collaretes epidérmicos. A primera vista, un cachorro con impétigo parece tener una erupción formada por pequeños círculos de color rojo, similar a la tiña .
Tras una exploración más detallada, sin embargo, la piel irritada tiene una serie de lesiones… llagas, ampollas o muy parecidas a las espinillas en los seres humanos. Estos collaretes llenos de pus pueden parecer alarmantes, pero ni tu familia u otros animales domésticos están en riesgo; el impétigo en los cachorros no es una zoonosis, ni una enfermedad contagiosa.
Un corte accidental , un rasguño o una raspadura es el sitio perfecto para una infección de la piel. Si un cachorro sufre de alergias, rascarse en exceso puede crear las mismas heridas en la piel que conducen a la infección bacteriana. Independientemente de la causa, cuanto mayor sea la fuente de la infección que no se trata, más grave es el problema. En el caso de heridas, con el tiempo, puede producir otras en la zona, lo que lleva a pasar de lo que había sido una infección localizada a extenderse por el cuerpo.
A medida que la infección progresa y las pústulas son manipuladas, otras nuevas se formarán y las antiguas formarán costra. La pioderma avanzada no sólo afecta a la piel expuesta, si no que puede moverse en zonas en las que ya está establecido el pelaje del cachorro. En estos casos, hay que buscar signos como la alopecia o pérdida de pelo, acompañado de una decoloración de la piel alrededor.

El tratamiento de la pioderma en los perros
Afortunadamente, la pioderma superficial en cachorros tiende a ser autolimitante. A medida que el sistema inmunológico de un cachorro desarrolla toda su capacidad de protección y comienza a afirmarse, es mucho más fácil que el mantenimiento de sus microflora nativa esté bajo control. De todos modos, cuando se nota que el vientre del cachorro está salpicado de granos, la mejor opción es una visita al veterinario.
Una vez que se confirma el diagnóstico, hay una gama de opciones disponibles para su tratamiento. La gran mayoría de los cachorros que sufren ataques ocasionales de impétigo con el tiempo crecen y se elimina el problema por si solo. Los propietarios que tienen razas con la piel arrugada o plieges, deben estar bajo supervisión, en particular en lo que al aseo y al baño se refiere.
Las soluciones pueden implicar lociones o champús especiales. Incluso en estos casos, el impétigo superficial no es una enfermedad debilitante; un ciclo completo de tratamiento se resuelve en unas seis semanas.



