Si la expedición de Roald Amundsen logró alcanzar el Polo Sur, el 14 de diciembre de 1911, fue gracias al esfuerzo y el sacrificio de más de un centenar de perros. El explorador noruego eligió perros de Groenlandia para tirar de los trineos, una raza robusta y muy resistente al frío pero también de carácter reservado, por lo que los exploradores tuvieron que ganarse su confianza pasando mucho rato con ellos durante el viaje en barco y entrenándolos al llegar al campamento de invierno. Este viaje se convertiría en el último para muchos de ellos: de los casi cien que partieron hacia el interior de la Antártida solo regresaron 11, que volvieron a casa junto con los 28 que se habían quedado en el campamento. La mayoría habían muerto durante la travesía de vuelta del polo a causa del agotamiento, pero otros muchos -los menos resistentes- fueron sacrificados para alimentar con su carne a los demás, muy a pesar de sus cuidadores, que habían desarrollado un fuerte vínculo con ellos.
Perros que hicieron historia
19 octubre, 2024Los perros de Amundsen



